sábado, 13 de noviembre de 2010

El hombre de la soledad.

La soledad nos ayuda a meditar, de esta manera lograr identificar y mejorar los aspectos negativos o, reforzar eso aspectos positivos que tenemos. Tengo un amigo que le gusta la soledad y me relato parte de su vida que ha sido de mucha soledad. El nunca quiso que lo llamaran por su nombre, por lo tanto lo llamaremos “soledad”. A él siempre lo había acompañado la soledad en su vida. Esta es parte de su historia:
Cuando el estudiaba el bachillerato, él se enamoro por primera vez, cosa que él nunca pensaba que ocurriría, pero ocurrió en un momento que el menos lo esperaba, pero que lo necesitaba porque ya tenía muchos años sin sentir el calor de una mujer que le brindara cariño, ternura, sinceridad y sobre todo amor. El empezó a demostrarle a la mujer que era muy hermosa y que él estaba muy interesado en ella para darle protección por medio de su inmenso amor; sin embargo, ella empezó a rechazarlo porque no lo veía como el hombre ideal. Aunque ella lo rechazaba, él seguía insistiendo ante un amor que día tras día se hacía imposible de conquistar. Sus amigos de clase lo molestaban al ver que él estaba interesado en ella, y ella lo único que hacía era rechazarlo y burlarse de él. Desde ese momento el empezó a refugiarse en la soledad que se convirtió en su consejera y refugio por años.
Pasaron cuatro años, y él había tenido muchos cambios en su vida como: en lo social, académico, espiritual y en lo sentimental. El llego a convertirse en uno de los mejores alumnos de su institución por medio de la perseverancia. En una ocasión “soledad" se encontraba viendo un programa en el canal regional, un programa cristiano, y se percató que ahí se encontraba una mujer que fue su novia hace muchos años. “Soledad” no dudo en buscarla porque sintió algo muy especial en ese momento, como señal de Dios.
Pasaron unas semanas y logro dialogar con ella largas horas, y ella, se mostro muy sorprendida de encontrarse con un hombre mucho más sincero, creyente, estudioso, cariño y más centrado. Sin duda, “Soledad” se dijo entre sí mismo: - “gracias Dios mío, esta sí es mi oportunidad de poder tener una mujer bella, cristiana, sincera y que sé, que estará dispuesta a acompañarme y entenderme”. Transcurrieron unas semanas más, y aquella linda joven decide comenzar una relación con él. Pero a los pocos días empezó a fracasar su relación. Ella sentía que él era menos que ella y porque además su familia no lo veía como el hombre idóneo para ella. Ella le dice: - “creo que es mejor dejar las cosas así, creo… cuídate mucho”. “soledad” le pregunta: - “¿por qué decides terminar, si sabes que soy un buen hombre?” contesta la joven: - “no sé porque lo hago, pero si quiero decirte que eres un buen hombre y, me dolería en un futuro saber que sí eras el hombre para mí y que sea demasiado tarde para corregir esta decisión”.
Fue una noticia muy triste para “soledad”. Pero él, no perdía la esperanza que algún día encontraría a la mujer que lo amara y le brindara lo que toda mujer y hombre esperan, un amor sincero. La esperanza que él tenía, era que ella le brindará amor y que le ayudara a salir de esa profunda soledad que lo torturaba desde ya mucho tiempo. Fueron muchas las mujeres en las que “soledad” se fijó, pero sin mayor éxito. Algunas aunque reconocían sus buenos valores y sus virtudes, lo descartaban porque él no era hombre de la farándula y de mucho menos dinero.
“Soledad” decide no fijarse por el momento en ninguna mujer, debido a las malas experiencias. Pero como es difícil para un hombre decir que no se fijaría mas en una mujer, siendo la mayor debilidad de un hombre, el volvió a caer en la tentación.
Al cabo de algunos meses, “Soledad” se reencuentra con la joven, la que sentía que “Soledad” no era merecedor de su amor. Ella le pide perdón por todo lo ocurrido y reconoce lo valioso que es, y lo sincero que ha sido con ella. Pero, ¿será que esta vez “soledad” lograría encontrar el amor que ha estado buscando durante tiempo? Pues miren que no. Ella volvió a ilusionarlo y a traicionarlo como ya era de costumbre. Aunque ella reconocía que no sabía porque lo hacía, es decir, por que rompía la relación. Lo que sí reafirmo, fue su inmadurez y su falta de palabra, porque jugó una vez más con los sentimientos ajenos. Pero lo que más dolió fue su apego al dinero que nunca dejo de demostrar ante “soledad”. Eso para “soledad” fue una noticia demasiada dura para él, ya que ella lo había ilusionado una vez más, siendo ella una mujer conocedora de la palabra de Dios.
Pero lamentablemente, el dinero hace que la gente se olvide de sus principios y la importancia de los buenos valores. Pero eso sí, el dinero jamás compra o puede hacer lo que hace el verdadero amor. Hay gente rica y no es feliz, y hay pobres que viven muy felices, porque tienen amor. ¿Cuál escogería usted?

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